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martes, 29 de enero de 2013
No sé por qué Te Quiero - Ana Belén y Victor Manuel
Ana Belén y Victor Manuel - No sé por qué Te Quiero
No sé por qué te quiero
Será que tengo alma de bolero
Tú siempre buscas lo que no tengo
Te busco en todos y no te encuentro
Digo tu nombre cuando no debo
No sé por qué te quiero
Si voy a tientas, tú vas sin freno
Te me apareces en los espejos
Como una sombra de cuerpo entero
Yo me pellizco y no me lo creo
Si no me hicieran falta tus besos
Me tratarías mejor que a un perro
Piensa que es libre porque anda suelto
Mientras arrastra la soga al cuello
Querer como te quiero
No va a caber en ningún bolero
Te me desbordas dentro del pecho
Me robas tantas horas de sueño
Me miento tanto que me lo creo
Si no me hicieran falta tus besos
Me tratarías mejor que a un perro
Piensa que es libre porque anda suelto
Mientras arrastra la soga al cuello
Querer como te quiero
No tiene nombre ni documentos
No tiene madre, no tiene precio
Soy hoja seca que arrastra el tiempo
Medio feliz en medio del cielo
sábado, 26 de enero de 2013
A la sombra de un León - Ana Belén y Joaquín Sabina
Pones a Sabina al lado de Ana Belén y resulta espectacular lo que se crea. Disfrutad...
Ana Belén y Joaquín Sabina - A la sombra de un León
Llegó con su espada de madera
y zapatos de payaso a comerse la ciudad.
Compró suerte en Doña Manolita
y al pasar por La Cibeles
quiso sacarla a bailar un vals,
como dos enamorados y dormirse acurrucados
a la sombra de un león.
Qué tal, estoy sola y sin marido
gracias por haber venido a
abrigarme el corazón.
Ayer a la hora de la cena
descubrieron que faltaba el interno dieciseis
tal vez disfrazado de enfermero
se escapó de cien posuelos
con su capirote de papel.
A su estatua preferida
un anillo de pedida
le mandó en El Corte Inglés.
Con él, en el dedo al día siguiente
ví a la novia de la gente
que lo vino a detener.
Cayó como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol
lo obligaron a soltar.
Quedó, un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba La Cibeles
a llorar y chocó contra el banco central,
y chocó contra el banco central.
y chocó contra el banco.
Ana Belén y Joaquín Sabina - A la sombra de un León
Llegó con su espada de madera
y zapatos de payaso a comerse la ciudad.
Compró suerte en Doña Manolita
y al pasar por La Cibeles
quiso sacarla a bailar un vals,
como dos enamorados y dormirse acurrucados
a la sombra de un león.
Qué tal, estoy sola y sin marido
gracias por haber venido a
abrigarme el corazón.
Ayer a la hora de la cena
descubrieron que faltaba el interno dieciseis
tal vez disfrazado de enfermero
se escapó de cien posuelos
con su capirote de papel.
A su estatua preferida
un anillo de pedida
le mandó en El Corte Inglés.
Con él, en el dedo al día siguiente
ví a la novia de la gente
que lo vino a detener.
Cayó como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol
lo obligaron a soltar.
Quedó, un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba La Cibeles
a llorar y chocó contra el banco central,
y chocó contra el banco central.
y chocó contra el banco.
martes, 4 de septiembre de 2012
Peces de ciudad - Ana Belén
Impresionante interpretación de la canción del maestro Joaquín Sabina. Hay tienes el tema que querias Amigo pero me gustaba más esta versión que la de Sabina. Abrete las venas y disfrutala...
Ana Belén - Peces de ciudad (Peces de ciudad 2011)
Se llamaba Alain Delon
el viajero que quiso enseñarme a besar
en la Gare d`Austerlitz.
Primavera de un amor,
amarillo y fugaz como el sol
del veranillo de San Martín.
Hay quien dice que fui yo
la primera en olvidar,
cuando en un si bemol de Jacques Brel
me perdí "dans le port d`Amsterdam."
En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
la Estatua de la libertad.
Pero en Desolation Row,
las sirenas de los petroleros,
no dejan reír ni volar.
Y en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez.
Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla
que nadan por no llorar.
El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular,
surqué el cielo de Madrid,
me esperaban dos pies en el suelo
que no se acordaban de mí.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez.
Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla.
en una playa sin mar.
http://www.anabelen.es/
Ana Belén - Peces de ciudad (Peces de ciudad 2011)
Se llamaba Alain Delon
el viajero que quiso enseñarme a besar
en la Gare d`Austerlitz.
Primavera de un amor,
amarillo y fugaz como el sol
del veranillo de San Martín.
Hay quien dice que fui yo
la primera en olvidar,
cuando en un si bemol de Jacques Brel
me perdí "dans le port d`Amsterdam."
En la fatua Nueva York
da más sombra que los limoneros
Pero en Desolation Row,
las sirenas de los petroleros,
no dejan reír ni volar.
Y en el coro de Babel,
desafina un español.
No hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel,
sobre un cascarón de nuez.
Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
que perdieron las agallas
en un banco de morralla
que nadan por no llorar.
El Dorado era un champú,
la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Macondo comprendí
que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular,
surqué el cielo de Madrid,
me esperaban dos pies en el suelo
que no se acordaban de mí.
Desafiando el oleaje
sin timón ni timonel
por mis sueños va ligero de equipaje
sobre un cascarón de nuez.
Mi corazón de viaje,
luciendo los tatuajes
de un pasado bucanero
de un velero al abordaje,
de un no te quiero querer.
Y cómo huir
cuando no quedan islas para naufragar
al país donde los sabios
se retiran del agravio
de buscar labios
que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios tan sumarios
que envilecen el cristal de los acuarios
de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas
en un banco de morralla.
en una playa sin mar.
http://www.anabelen.es/
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